Pequeñas reflexiones en el viento del sur

Todo lo que hay en el mundo tiene sentido, hasta el detalle más "tonto" e
insignificante, a eso es a lo que YO
llamo centro de mi atención.




sábado, 23 de octubre de 2010

La historia sin título perfecto.

Cuando salgo de mi casa y lo primero que veo es un Hummer blanco y plateado, nuevo por lo visto. Y dentro de él, un chico.. Pharrell Williams,de fondo a todo volumen, él cantando sus canciones como si de un cantante como Pharrell se tratase. Mirando por encima del hombro, como si fuese un rey o algo por el estilo. ¡Vaya mala primera impresión, me causó!
Cerré la puerta del jardin y seguí mi camino hacia el colegio, olvidando esa escena tan patética pero a la vez tan increible del Hummer de ese chico de dinero. Era mi primera semana en ese centro y no conocía a nadie, todo era nuevo, profesores nuevos, gente nueva, lugares nuevos, clases nuevas e incluso asignaturas nuevas. No sabía como iba a hacer para adaptarme a todo, de repente. O me adaptaba ahora o no me integraría nunca en algún grupo. No quería llegar a ser alguien popular, pero simplemente tener a alguien con la que estar.. Con la que poder ir de una clase a otra, reirme o desahogarme. Estaba nerviosa. Me temblaban las piernas cada vez que me levantaba a las 7:00 de la mañana, para ir a clase. No quería tener esa presión por causar buena impresión.
Al principio llegaba a clase, decía "Buenos días" pero se quedaban en el aire, toda la gente pertenecía a un grupo y no se preocupaban de gente con la que entablar una amistad.
Para ellos era todo tan fácil, que no veían la dificultad de otros.
A la segunda semana, una chica, bajita, pelirroja tirando a morena, con ojos azules/verdes/grisaceos -preciosos por cierto- me miró y me preguntó que si sabía donde estaba la clase de historia, le indiqué. Estaba en el comedor cuando se acercó y me preguntó si podía sentarse a mi lado, mi respuesta fue un sí, por educación.. No sabía quien era. Pero su primera impresión, cuando me preguntó donde estaba la clase fue, bastante buena. Empezamos a hablar, conocernos.. Y ahora somos inseparables, quien lo diría. Como hermanas.
Ya llevábamos unas cuantas semanas en el colegio.. Estaba en clase de griego, cuando apareció por la ventana, un chico moreno, con ojos rasgados, con una espalda bastante grande, alto -Pensé cuantas cabezas, facilmente, me podría sacar- llevaba una camiseta blanca, una chaqueta gris, unos pantalones azul marinos, unas Air Force One blancas, relucientes y una gorra blanca NY.
¡Vaya! No paré de mirarlo, con la historia de Grecia de fondo.. Pero la historia de Grecia en ese momento, se quedó en un segundo plano, en el que no llegaba ni la más mínima onda de sonido a mi oido... Tocó el timbre. Nunca tuve una clase tan efímera.

Bajamos al comedor, ya era tarde. O cogíamos la bandeja de comida pronto o cerraban.
La cogimos y nos fuimos a la entrada del colegio a comer.. Cuando de repente pasa el chico que me había dejado totalmente "tonta" en la clase de griego.
Se lo dije a Ari, mi amiga. Le conté como fue el proceso.. Y le pregunté si estaba en nuestro colegio, si había estado otros años, si lo conocía -esperaba una respuesta positiva por su parte, pero no hubo suerte-. Una respuesta totalmente negativa, no sabía nada de él. No lo había visto en su vida.
Unos días más tarde.. Iba por la calle, camino al café "Starbucks" iba sola, con mi bmx, con mi música en los "Skullcandy" a todo volumen y sin prestar atención a mi entorno. Coches, gente paseando a sus perros, rabiosos por coger el hueso que sus dueños tiraban.. En fín, la ciudad.
Pero, en un momento de despiste no vi que un chico de unos 18 años pasaba por el paso de cebra en el que yo, debía pararme para dejar pasar. Cuando de repente, miré al frente y ya no me dio tiempo a reaccionar, a girar a otro lado, cuando ya tenía al chico encima. ¿Todo me tenía que pasar a mi? Pues sí. Nos caimos los dos al suelo, me incorporé rápido, aturdida por la situación, pregunté que si le había hecho daño, él miraba al suelo, recogiendo el móvil, las llaves, la cartera.. Y cuando reaccionó, me miró.. Y era él. El chico del colegio, de la clase de griego. No podía dar crédito a lo que estaba viendo. Mi cara parecía un cartel de vodafone.
Solo me salía decir, ¿estás bien? Lo siento, lo siento.
Él me sonrió, y me dijo, ¡no nada! No te preocupes.
Cogí la bici, y seguí.. Mis brazos hacían pequeños "zigzags" debido a como temblaba mi cuerpo.
Llegué a mi casa, llamé a Ari y le conté todo. Nos reiamos, yo por no llorar desde luego.
Siempre me pasan a mi estas cosas.
Al día siguiente, pasé por un círculo de chicas.. Hablaban de un chico moreno, con ojos rasgados.. Él.
Todo el colegio hablaba de él... Por lo tanto, di por hecho que estaba allí estudiando. Mi corazón, dio un vuelco. Lo vi sentado con otro grupo de chicos, unos escuchando música, otros hablando.. Y cuando me quise dar cuenta, me estaba mirando. Quizás porque se había acordado de nuestra primera y última, suponía, experiencia juntos.
Bajé la mirada y me di la vuelta, escondiendome entre la gente para intentar pasar desapercibida ante sus ojos y no recordar más la situación.
Lo veía contínuamente, en el recreo, en los cambios de clase, en el comedor, en la salida.. A todas horas del día. A mi eso me alegraba, claro.
Pero era, ÉL. Era el "chico popular", el "guay", el más conocido, el "chico perfecto", el "guapo", el que todas querían. Iba de "YO ESTOY AQUÍ". Llegó a tal punto, que cuando lo veía.. Ya no era como al principio. Yo iba al contrario de la gente, a todas les gustaba cada vez más y para mi, cada vez iba perdiendo más la gracia.. Más el encanto, que le había visto siempre..

Continuará..


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